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En un trabajo de diseño gráfico en el que estamos enfrascados últimamente en el estudio se nos ha contratado para actualizar metáforas. El cliente se ha dado cuenta que muchos de los recursos que utiliza para explicar lo que hace, se le han quedado obsoletos. Por ejemplo, mmm, a ver, eh, un momento, esto… ya lo tengo -ping- se encendió la bombilla!, pero, a ver, esta bombilla, no, no puede ser, es una bombilla de filamentos, esto no es sostenible, energéticamente hablando. Dentro de cinco años, ninguno tendremos una bombilla de éstas en casa. Y no solo eso, la señal de las carreteras, la que está en el código de circulación para señalizar un “paraje pintoresco” es una cámara de fotos, pero de esas con pajarito! Ni yo he conocido esas cámaras, imagínese un chaval de 18 a punto de sacarse el carné.

Placa de No Tocar, Peligro de Muerte. Colección de Alberto Corazón. Foto de Oyer.
Muchos pictogramas van quedando obsoletos, y en realidad un pictograma es una metáfora visual. La señal de cruce de trenes, sigue siendo un tren con chimenea y humo, hablando de cosas poco sostenibles; y, bueno, siguen funcionando ¿pero hasta cuándo? ¿podrían hacerse mejor? Un ejemplo clásico es el “no tocar, peligro de muerte”, las calaveras con dos huesos, cual bandera pirata, sólo de pensarlo te da un escalofrío; pues este pictograma era tremendamente útil en áreas rurales, ante público analfabeto y ante el que el mensaje debía ser claro e inequívoco ya que a su vez la instalación eléctrica era bastante precaria en materia de seguridad. Pero, realmente, ¿cuánta gente que no sepa leer queda en España? E incluso, aunque no supiese leer, ¿es posible ponerse tan en peligro hoy en día, donde la seguridad es una de las primeras obsesiones de cualquier empresa?
No me entienda mal, no estoy diciendo que haya que eliminar los pictogramas. Para nosotros diseñadores gráficos los pictogramas son desde luego una de las máximas cotas de síntesis visual y eficacia comunicativa… en el estudio tenemos por cierto una colección de carteles de no tocar para quitarse el sombrero; somos absolutos fans, sin duda. Pero últimamente se vive un mal uso de los pictogramas o de los símbolos. Yo por ejemplo, a veces al abrir el Word, me salta de la nada el dibujo de un ordenador con zapatos y cara de necesitar amigos que no cesa de mirarme desafiante… A mi ése bicharraco es el que me produce escalofríos, si es que además parece un ordenador de hace veinte años. Da una impresión torpe y caduca.
Por lo que sí que abogo es por un uso sensato de los pictogramas, que antes de nada se piense para qué sirven y para qué no sirven. Hay un ejercicio divertido al respecto, fíjense en los que señalizan los aseos en los bares… verán que hay de todos los colores y sabores, y cuanto más “modelno” es el local, más difícil es saber qué baño es cuál. Se parte de la base de que hay que hacer algo diferente, hombre, no vas a poner el típico símbolo de una pipa con bigotes, haz algo creativo que eres diseñador… y claro, muchas vueltas de tuerca no acepta un tema tan básico, por lo que tarde o temprano se dá con una clave tan super-creativa que nadie es capaz de comprenderla en condiciones normales, no les digo ya nada con una copa de más.
Yo desde luego ya lo tengo claro, cuando alguien me pide algo para señalizar los aseos no me debano los sesos buscando el pictograma perfecto: pongo un rótulo en la puerta que dice “Hombres” y otro que dice “Mujeres”, y, francamente mucha confusión no se crea.
Oyer Corazón para Radio5 todo Noticias.
Emitido el 26 de junio 2009
1 respuesta hasta el momento ↓
El pictograma de minusválido activo « Oyer Corazón // Agosto 10, 2009 a 2:42 pm |
[...] les he hablado antes de pictogramas obsoletos, pues bien, de entre todos los que ya no representan fielmente la realidad hay uno sobre el que [...]